Hacen falta muchos golpes para romper un corazón enamorado, hacen falta muchos golpes para que los ojos dejen de mirar a través del corazón. Pero un día, cuando se quiebra, ya no se puede volver a recomponer y a partir de ahí solo queda la razón, la razón que llena de desconfianza y de la desconfianza al odio solo hay un paso.